
Mi pesadilla... sus ojos rojos y su cabello negro.
A media noche, tiernamente entra en mi habitacion, silenciosamente. Pone sus calidas y perfectas manos en mi rostro y lo gira para mirarme. Suspira.
El temblor de sus manos, me despierta de mi sueño. Ai esta, tan hermoso como un angel sentado a mi lado mirandome a los ojos.
-Perdona, te eh despertado
-Esta bien, me alegra qe allas venido
-¿Para que me necesitas?
Jamas en mi vida habia sido capaz de olvidar aquella noche en la que casi muero a manos de un vampiro... Si no fuera por Alex yo habria muerto.
Le debia tanto a el, que un simple gracias no me parecia suficiente, despues de todo, el salvo mi vida.
-Quisiera, darte las gracias por salvarme.
-Ya hemos hablado sobre eso... no fue nada.
-Lo se, pero aun asi siento que debo...
Puso su calido dedo sobre mis labios, haciendolos callar. Mirar sus grandes ojos azules era como perderse mirando el cielo una tarde despejada... Tan perfecto.
Enrealidad, era mucho mejor. Ya que el cielo en verdad jamas se habia preocupado por mi como el.
-Quiero... quiero que me pidas lo que quieras. Te dare lo que sea.
-No agas propuestas asi, podria tomarte la palabra.
-Entonces hazlo. ¿Que quieres de mi? Dimelo y te lo dare.
No me habia percatado del sentido de mis palabras hasta que vi sus ojos posados en mi cuello.
-¿Podria beberme tu sangre?
La pregunta me dejo sin habla... habia pensado en maneras diferentes de agradecerle, pero jamas paso por mi mente eso.
-Si eso es lo que quieres... adelante.
Me estire el cuello de mi camiseta dejando al descubierto mi cuello... el lo miro, lo miro con deseo y con preocupacion. Puso sus manos sobre mis hombros, con su lengua, extrañamente fria, roso la debil linea de una vena que sobresalia y despues clavo suavemente sus colmillos en mi piel. Escuche el sonido de mi sangre siendo bebida por el, el extasis que sentia, como temblaba al sentir el sabor de mi sangre en su boca.
-Alex.... me duele.
Le dije casi sin aliento. El se separo de mi, fue ai cuando un debil rayo de luz me mostro su rostro en la penumbra... Esos ojos, ese cabello, esos colmillos...
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